domingo, 9 de septiembre de 2012

¿Qué es la democracia?



¿Sirve o no sirve? ¿Sirve sólo cuándo me beneficia a mí? ¿O cuando beneficia a todos? ¿Cuando beneficia a las minorías o cuando satisface a las mayorías? ¿Cuándo tiene un signo político que me gusta o bajo cualquier signo político? Muchos filósofos, cientistas sociales, acádemicos y Aldo Rico se gastaron horas y horas debatiendo sobre esto en lugar de haber ido de pesca con sus amigos, emborracharse en lugares de mala muerte o diseñar un celular que no se quede sin señal.
Pero nadie ha tenido la respuesta certera. Muchos empiezan por la negativa. Si pensamos en los gobiernos totalitarios, sentimos y decimos que son malos. Por lo tanto la democracia es buena, aunque sea el mal menor. Pero ¿Es esto así?
¿Es útil y efectiva una democracia en donde puede ser gobernador un gran estadista y también puede serlo Miguel del Sel?
¿Hay que luchar por más democracia y permitir que voten más y más ciudadanos, o es mejor una democracia selectiva, en donde voten y gobiernen sólo los eruditos, como en la versión ateniense, la 1.0?
La democracia es de todos y para todos, pero no hace que los pobres dejen de serlo, ni tampoco arruina a los ricos. Más bien, pareciera ser que esta democracia no le hace ni cosquillitas a los que más tiene, no les da oportunidades a los que nunca las tuvieron y le hace la vida imposible a los del medio.
Al fin y al cabo,  llámese como se llame, siempre De Este Modelo, Otro Corrupto Representante Afanara Con Increíble Astucia.

Igual, la prefiero. Por eso te recomiendo que votes, y si no te gusta, hacete candidato y postulate así te criticamos a vos.


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